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  • Alejandro Velez

Algo va de Picasso a Neruda a... Casals y a ... Usted amable lector!

No estoy delirando cuando sugiero que estos 3 Pablos y Usted tienen bastante más en común de lo que uno se pudiera imaginar. La creatividad de los humanos en este planeta ha permitido que hayamos sobrevivido, hasta ahora, con más éxito que otros competidores. Hemos venido resolviendo problemas cada día para poder subsistir en medio de una naturaleza siempre difícil. Para enfrentar esa lucha hemos tenido que estar inventando permanentemente artefactos y procedimientos para poder lograr vi- vir más y mejor. Afortunadamente hace varios centenares de miles de años nos convertirnos en homo sapiens. En nuestro cerebro apareció la capacidad de utilizar un lenguaje sim- bólico que se fue estructurando de tal manera que nos permitió pensar y visualizar el futuro, es decir, imaginar los posibles resultados de una futura acción antes de obrar preguntándonos ¿qué pasa si hago esto? y así fuimos transformando la naturaleza a nuestro favor. Allí también apareció, de carambola, la creatividad en nuestras mente. Y como autor de éste pequeño ensayo me tocó hoy a mí el turno usando mi creatividad intentar mostrar que los artistas geniales y las personas normales, como todos noso- tros, tenemos los mismos mecanismos cerebrales para producir obras de arte siem- pre y cuando sigamos el ejemplo de los 3Pablos. Usted amable lector pronto podrá juzgar si logré acercarme a mi cometido. 1

Mas recientemente, hace apenas algunas decenas de miles de años, hubo un momento en nuestra historia cuando esa capacidad de la mente humana se empezó a usar para crear objetos que no se requerían para asegurar nuestra supervivencia: los objetos que hoy llamamos artísticos. Y nuestros tres Pablos: Picasso, Neruda y Ca- sals se dedicaron la vida entera desde muy jóvenes a producir ese tipo de objetos. En los tres, el proceso es el mismo, inician sus vidas ávidos de absorber todas las expe- riencias sensoriales que el mundo les ofrece, dedican al menos 20 años de aprendiza- je y ejercicio de su profesión con dedicación absoluta y obsesiva a las tareas de ejerci- tarse, con mucha curiosidad y creatividad para llegar finalmente en la madurez de su vida a la cima de su virtuosismo en donde sus obras ya no se producen lenta y traba- josamente desde su cerebro de estudiantes torpes, sino que brotan inconscientemen- te de sus mentes y sus manos que parecen mas bien movidas por algo fuera de este mundo. Todo su enorme conocimiento y su destreza manual adquiridos durante tan- tos años quedaron guardados en sus memoria de largo plazo. Pero y porqué dedican toda su vida al arte? para qué es el arte? Aristóteles fue el primero que habló de un sentido común que en su origen la frase en griego sýnousía (σύνουσία) significa sentir en forma común en un grupo. Normalmente las personas sentimos un dolor en el cuerpo en forma independiente y personal, pero una bella sinfonía o un poema perfecto o un cuadro que conmueve a mucha gente es un sentir en común, efecto que se logra fácilmente con una excelente obra de arte. Si el caso no suscita ese sen- tir en común significa que no alcanzaba a ser una obra de arte. Y ese sentir en común tiene la ventaja de hacer comunidad al sentirnos vibrando o resonando con los mis- mos motivos, nos reconocemos como parte de la misma tribu; el cristianismo impuso la música sacra con esos efectos muy positivos hasta nuestros días. ¿Y cómo se produce arte en las mentes de estos genios? Dado que la ciencia mo- derna aun no tiene una teoría completa que explique cómo funciona el cerebro, es 2

decir la mente humana, es necesario especular un poco apoyados en las investigacio- nes que al respecto se publican en revistas y en libros de neurociencia, neuro estética y similares.1 Empecemos con nuestro cerebro, el dispositivo más complejo en el universo co- nocido, consta de unas 80 mil millones de neurona. Y si cada neurona se conecta con unas 1.000 neuronas vecinas, llegamos a un total de 80 billones de conexiones. Esa reunión de 80.000.000.000.000! de piezas conforman una máquina con una capaci- dad inaudita de procesamiento para poder llegar a ofrecernos unas redes neuronales que nos permiten: pensar, soñar, memorizar, tener consciencia, crear, amar, hablar un lenguaje; y todo eso dentro de un kilogramo y medio, peso aproximado de un cere- bro. El cerebro posee diferentes estructuras neuronales muy cambiantes que se co- nectan con todos los órganos de los sentidos trayendo señales electro químicas al ce- rebro, y en dirección contraria puede responder enviando por otras vías o conexiones nerviosas señales electro químicas encargadas de ir dirigiendo los movimientos de más de un centenar de músculos. También el cerebro puede emite señales químicas para inyectar hormonas desde las glándulas correspondientes. Las señales que se recogen del mundo externo, como sucede al contemplar o es- cuchar una obra de arte, son procesadas simultáneamente en varias partes definidas del cerebro. Otras muchas actividades se distribuyen en el cerebro sin lugares fijos para poder optimizar el uso de todas las neuronas. Se conoce la ubicación de algunos sitios gracias a la utilización de modernos equipos de imaginología médica como el PET (Tomografía por Emisión de Positrones) o los equipos de IRMf (Imágenes por Re- sonancia Magnética funcional) los cuales permiten ver en las imágenes que aparecen NEUROCIENCIA & PSICOLOGIA, 40 tomos, EL TIEMPO 1 3

en la pantalla, en qué parte del cerebro se está demandando mayor flujo de sangre, o se está consumiendo mas azúcar al presentarle al paciente una imagen o sonido o pa- labra específica, lo cual permite correlacionar imagen con emoción y con un lugar en el cerebro. El profesor de neuro-estética Semi Zeki de la University College of London dice que “La experiencia artística, tanto en su creación como en su apreciación, obedece las leyes del cerebro” y lo demuestra con el siguiente experimento. Reunió a 21 vo- luntarios de distintas culturas y orígenes étnicos, a quienes se les presentaron una se- rie de pinturas y piezas musicales. Inicialmente cada persona clasificó cada obra como hermosa, indiferente o fea. Posteriormente se les presentaron las mismas pintu- ras o piezas musicales con la persona ya ubicada en el escáner de fMRI. Los resulta- dos mostraron que una región cerebral denominada corteza orbito-frontal media se activaba más cuando los individuos escuchaban una pieza de música o miraban una pintura que previamente habían clasificado como hermosa. Tal corteza forma parte de los centros de placer y recompensa en el cerebro, y mantiene estrecha interacción bioquímica y nerviosa con el sistema límbico encargado de la memoria y las emocio- nes. El proceso de creación normalmente empieza por un motivo o un deseo de una obra completa que en un principio no se visualiza nítida, sino de una forma nebulosa, y entonces se inicia la obra con un primer elemento, o mínimo boceto que se coloca sobre el papel; puede ser una línea o una palabra, un acorde o una nota o pocas no- tas musicales. La mente consciente e inconsciente en forma simultánea, empieza a lanzar, llamémoslo crear, otra línea, o palabra o trozo de melodía adicional. Cada pe- queño o grande paso agregado viene acompañado siempre de un proceso de eva- luación, optimización o refinamiento en donde los muchos años de experiencia em- piezan a opinar borrando, o modificando o completando el bosquejo. Repitiendo 4

este ciclo indefinidamente se llega un momento en que algunas fibras del cuerpo, una emoción, resuena con la obra y se suspende súbitamente el acto de creación pues algo importante se encontró: por fin la obra ya es un todo! Poquísimos genios lo logran muy fácilmente y sin mucho esfuerzo desde temprana edad como fue el caso de Mozart quien con padres músicos escuchó excelente música en su casa siempre, incluso antes de nacer. Otros genios, la mayoría, requieren de arduo trabajo de opti- mización y búsqueda. Se ha demostrado que para lograr construir una obra así de va- liosa, es indispensable el haber dedicado, ojalá desde su mas tierna edad, entre 10.000 y 20.000 horas de trabajo incesante y apasionado. De tanto ensayar, probar, repetir, comparar etc. se vuelven automáticos los procesos de ejecución y de crea- ción, es decir se vuelven inconscientes. Lo anterior explica el porqué los dedos de Ca- sals o de Picasso o las palabras de Neruda se ven saltar sin ningún esfuerzo como mo- vidos por musas escondidas en sus manos. Queda solo un misterio por aclarar y es aquel de cómo y porqué se producen emociones placenteras en las mentes de los espectadores cuando perciben algo creado por otras mentes externas. Vale decir, porqué la obra de arte externa a noso- tros nos genera internamente la reacción profunda y agradable que sentimos? Las emociones, que son las señales externas en el cuerpo que aparecen y senti- mos al estar frente a obras de arte, o experimentando cualquier otra emoción, no es- taban guardadas en algún sitio de nuestro cerebro cuando nacimos, las emociones más importantes las vamos construyendo nosotros 2 poco a poca en el trasegar de la vida; todas, incluyendo claro está las emociones de placer, displacer, rabia, miedo, 2 2020. LA VIDA SECRETA DEL CEREBRO, Cómo se construyen las emociones, Lisa Feldman Barret, Paidos 5

amor etc. Afortunadamente también estamos en capacidad de modificarles conscien- temente su fuerza o potencia para de esta forma ir logrando tener una mejor vida. Supongamos estar frente a una obra de arte que nos conmueve notándolo en nuestro cuerpo. Como en nuestra mente ya existen muchas y diversas emociones al- macenadas que nunca están solas sino relacionadas o acompañadas siempre de uno o varios significantes, es decir palabras, conceptos, nuestro consciente o consciencia, nos enfrenta esa sensación originada externamente con una de nuestras emociónes que más se asemeje o esté cerca de las tantas ya almacenadas en nuestra mente con anterioridad. Este proceso opera en forma automática en nuestra consciencia y es el causante de la aparición de nuestra emoción contemplando la obra. Aquí es necesa- rio mostrar la conexión intrínseca y total que subyace entre la música y el lenguaje. No podemos imaginar música sin lenguaje dado que la mente para entender algo lo tie- ne que relacionar con algún concepto. Wittgenstein decía que “nuestro mundo llega hasta donde llegan nuestras palabras”. Al recordar en la conciencia ese significante se viene al cuerpo la emoción que la acompaña o que la encarna. Al recordar una pena viene también aparejada la emoción de tristeza. Al leer y sentir una poesía triste se re- crea en nuestra mente con esas palabras la emoción cercana que existe en nuestra mente, y viene la tristeza. La magia está aquí en la rapidez de la mente, que siempre está en guardia para responder proactivamente ante cualquier eventualidad que surja inesperadamente en el mundo externo bien sea para atacar o para huir o para emo- cionar. Al percibir una música alegre, la conciencia responde enfrentando en forma coherente esa música alegre con una de las muchas emociones alegres ya existente en nuestra mente, eligiendo la más compatible, dando por resultado un acople; Bin- go! dirá el cerebro ordenando la producción de hormonas del placer como dopami- na, oxitocina, o endorfina. ¿Pero cómo se logró ese feliz acople con ese pequeño tro- 6

zo musical y no con otro? Respecto a esto la ciencia aun no tiene respuestas a ésta ni a muchas preguntas relacionadas, solo queda especular un poco a falta de teoría tan esperada. La propuesta teórica de este ensayo postula que dado que en las redes neuronales de la mente la información que circula debe tener unos patrones o códi- gos informáticos que aún la ciencia no conoce, ellos deberían existir, y en algún punto se deben reunir los dos códigos enfrentándose, a saber, música codificada vs. emo- ción codificada, tal que le permita a la red neuronal hacer un corto y rápido match o coincidencia, y emitir la orden cerebral de regar la corriente sanguínea con hormonas de placer. Tal como sucede cuando un bebé descubre la cara de su mamá y sonríe. Y el proceso continúa selectivamente y solamente cuando se van presentando esosmatch. Estos códigos informáticos los podríamos imaginar prima facie como códigos de barras electro químicas en tres o mas dimensiones a manera de sombras que se proyectan unas en las otras y casan cuánticamente. En estos casos la porción mínima de música o de poema escuchados, o de cuadro de la pintura vista, resuenan con los códigos informáticos siempre cambiantes, el uno en el otro, haciendo que la obra de arte despierte genuinamente la emoción dormida cada vez que se den estas felices coincidencias. La obra de arte actuó simplemente como disparador de la emoción o emociones mas parecida (match?) existente en mi mente, pero la emoción sentida fue la mía y en ningún caso vino directamente del artista. La música sí es un lenguaje de comunicación, el más universal, pero a cada persona le habla con palabras distintas pues uno solo siente lo que ya sentía adentro antes de escuchar esa música. Claro que sí se siente en común todas aquellas emociones como: felicidad, enfado, tristeza, ternura, miedo, pero nunca es específico ni igual para todo el mundo. Otro argumen- to a favor de la tesis aquí desarrollada se presenta muy comunmente cuando se escu- cha el aria Una furtiva lágrima de la ópera Elixir de Amor; para muchas personas se 7

les genera emociones tristes, contrario al gozo que sintió el compositor por haber co- nocido a su amada. Es importante indicar en este punto que la buena o mala calidad de la música la juzgará el oyente después de que los dos códigos informáticos se junten en su mente en donde son evaluados cada pocos segundos y en tiempo real con la vara de com- paración formada en la persona gracias a toda su experiencia anterior, es decir, su cultura musical. Aquí también se va creando con el tiempo de manera similar a como se crean las emociones, un gusto selectivo muy propio. Sin duda, el código informáti- co musical que se ha de enfrentar al código conceptual o simbólico deberá tener ca- racterísticas en sí mismo que muestre que hubo un proceso de optimización y de buena armonización para que pase la prueba del buen gusto del oyente calificándola como obra de alta calidad. El código conceptual-emocional del otro lado, deberá te- ner también riqueza y calidad de conceptos y emociones para que se produzca entre los dos códigos el veredicto final de la alta o no alta calidad de la obra de arte dicta- minado por la consciencia. Solo quienes son expertos en ambos campos de la ecua- ción (musicalmente y conceptualmente) pueden dar el calificativo de obra maestra del arte y son ellos los críticos de arte especializados quienes darán la ultima palabra, por ahora; el tiempo será después el juez supremo. Con los modernos instrumentos de imaginología médica en donde se utilizan téc- nicas PET con ayudas radioactivas, se ha encontrado que las tareas nuevas y creativas del cerebro se desarrollan en el hemisferio derecho. Pero si se hacen rutinarias esas mismas actividades, poco a poco se nota en las imágenes la disminución de actividad en esa parte del cerebro. Un fármaco llamado Levitin, Naltrexona, utilizado para quitar la adición a la morfi- na también inhibe las endorfinas que el cerebro produce cuando se escucha música. Cualquier persona que ingiera ese medicamento dejará de sentir placer al escuchar 8

la música mientras dure su efecto. Esta es una prueba de que la música sí produce placer. Siempre se discute si el lenguaje primitivo con sonidos, gruñidos y señales fue primero que la música o al revés. Ambos comparten variaciones de sonidos armóni- cos, ritmos, palabras en el uno, notas en el otro; melodías y frases pueden producir emociones pues el cerebro disfruta de la consonancia entre notas o tonos separados por una octava o una quinta o una tercera tan comunes en la voz y en nuestra música. En el oído interno, por las longitudes diferentes de los cilios, entran en resonancia más fácilmente y producen más placer aquellos tonos que se presentan en octavas, quintas, cuartas, terceras. Los artistas aprovechan muchos esos recursos técnicos que habrán de usar con mucha inteligencia en sus obras sin exagerar dado que el cerebro disfruta placenteramente al ser sorprendido por algo que espera ; ejemplo de lo an- terior es la rima en la poesía, la consonancia y la solución de tensiones en música así como las repeticiones de temas y variaciones. En la pintura el contraste de colores complementarios, la unidad en la variedad etc. etc. Picasso tiene una serie de toros ilustrando la historia del arte. Inicia con un toro muy realistas (100%) y pasados muchos años gradualmente termina con el toro abs- tracto (100%). Pareciera que en su mente el mundo externo creado por él en su obra puede ir reduciendo información en el mismo código de barras informático sin dismi- nuir la emoción sentida. Toros diferentes pero códigos informáticos semejantes tradu- cibles también a emociones semejantes. El filosofo estadounidense Nelson Goodman analizó el arte como un conjunto de elementos simbólicos que crean y perciben los individuos. Analizó cómo se recono- cen y lo que provocan en quien los percibe. Algo puede funcionar como objeto artís- tico en función del contexto y las circunstancias. Goodman considera que la pregunta correcta no es ¿qué es el arte? sino ¿ cuándo es arte? 9

No existe el concepto claro de arte pero sí existen las obras de arte, es decir ob- jetos físicos. El pintor español Gustavo Torner escribió “El arte para existir, para mani- festarse, necesita encarnarse. Necesita un objeto físico que lo soporte”... tal como las partituras reflejan perfectamente la música, así mismo lo harían los códigos neuro in- formáticos! ...de acuerdo? juan gonzalo velez mesa Las Brujas Abri 2023 10

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